
"Bobby", el perro al que un hombre natural de Segovia, y residente en la madrileña localidad de Cercedilla, intentó enterrar vivo, está sano y salvo en manos de su primer amo.
La tumba había sido cavada bajo una caseta, con ayuda de una pala, en el jardín del imputado. El pobre «Bobby» estaba agonizando por asfixia en el momento en que los guardias civiles consiguieron sacarle de la bolsa y rescatarlo de una muerte segura. El animal, de 3 años, fue trasladado a la clínica de un veterinario de la zona, que le proporcionó los primeros cuidados y logró mantenerlo con vida.
El hombre no demostró tener ningún miramiento con el animal, al que, según dijo, podía hacer lo que le diera la gana, al considerarlo de su propiedad.
La investigación de los agentes del puesto de Cercedilla sobre cómo este hombre tenía a este animal, les llevó a la conclusión de que el animal fue regalado por su propietario original a su prima, quien, a su vez, se lo entregó a quien acababa de intentar matarlo con tanto salvajismo. El chip de «Bobby» permitió localizar a su primer amo, quien se mostró encantado de cuidar de él. Por ello, es fundamental identificar a los perros.


