
Stuart Mason es un adiestrador reputado en Reino Unido y su especialidad es preparar al Galgo inglés para carreras. Lo que nadie sabía era que el secreto de su éxito era un poco de cocaína antes de empezar la carrera y ¡listos!
Al parecer es una práctica más habitual de lo que en un principio nadie se atrevería a sospechar, pero la mayoría de las veces pasa desapercibida.
El protagonista en cuestión, un Galgo llamado Droopys Arshavin, dio positivo en un test realizado después de una carrera en Wimbledon en pasado 3 de Agosto.
Por supuesto el motivo de administrar cocaína al perro para doparle es el enorme beneficio económico que se saca de estas carreras, pero asociaciones internacionales por la defensa del Greyhound están preocupadas por los efectos negativos que esto pueda causar en el perro.
Esto no es más que otro ejemplo de lo poco que se cuida a los perros en esta industria, y se les ve como meros objetos de hacer dinero.
Cada año, unos 12.000 Galgos ingleses son sacrificados cuando demuestran no valer para las carreras o cuando ya son demasiado viejos para correr. Esto suma un número medio de 20 "desapariciones" al día.
La solución a estos problemas está también en nuestra mano, sobre todo, en manos del público asistente, ya que si la gente no fuera a ver estas carreras, dejarían de ser tan rentables y no se cometerían salvajadas contra estos pobres perros. Así que ya sabéis, si os importa el bienestar de estos animales, por favor no vayáis a ver carreras de perros.
Y es que los Galgos, parecer ser una raza objeto de la codicia de los humanos en cualquier país.


