
Durante nueve meses un investigador infiltrado trabajó en un laboratorio farmacéutico de North Carolina. Este laboratorio aceptaba dinero de empresas farmacéuticas para probar insecticidas y otros productos químicos en animales.
Empresas como Bayer, Novartis, Schering-Plough (Merck), Sergeant's y Wellmark, entre otras, así como Merial (estos hacen productos contra las garrapatas) contrataban los servicios de este laboratorio.
El investigador encubierto como trabajador de la empresa fue testigo de numerosos y horrendos maltratos, ya que estos laboratorios además de probar productos nocivos e irritantes en la piel de los pobres animales les maltrataban por puro placer.
Hay varios videos que demuestran estas atrocidades, en las que se ven a pobres perros atemorizados ante trabajadores que les gritan, les insultan, les pegan, les tiran contra las barras metálicas de sus jaulas, les arrastran por los pelos, les someten a chorros de agua a presión con agua e incluso lejía.. En alguno de los vídeos se ve a una cuidadora maltratando a un animal en su jaula y gritando que ojalá le hubiesen arrancado las uñas.
Podían pasar años en sus jaulas tras haberles contagiado alguna enfermedad y ver si podían valer para estudios futuros.
Las condiciones de vida eran infrahumanas, vivían en piscinas de excrementos, con heridas abiertas y sufriendo los daños de estos químicos corrosivos.
Gracias a la investigación del PETA (Asociación a favor de dar un tratamiento ético a los animales) durante nueve meses esta horrenda empresa ha cerrado sus puertas y han liberado a 200 perros y gatos. Es la primera vez que se consigue en EEUU que se cierre una empresa por estos motivos y que se libere a los animales. Un gran triunfo. Como siempre digo, imaginaos el desenlace de una historia así en España...
Si queréis podéis ver el vídeo de estos maltratos o más información (inglés).


