
Cada fin de semana se reúnen en la provincia argentina de Santiago del Estero miles de personas para presenciar las carreras de galgos. El hipódromo del Club Atlético Selva fue escenario el pasado domingo de un singular y atractivo día, cargado de emociones en cada fugaz carrera de los perros y con un movimiento constante de dinero en importantes apuestas.
En cada una de estas jornadas caninas interviene un promedio de cien perros, que son observados por cientos de personas a lo largo de la pista, desde donde provienen los gritos de criadores, entrenadores y fanáticos. Por lo general las carreras en la zona se programan "mano a mano" y en algunos casos llegan a correr tres animales, previamente entrenados desde los cuatro meses de vida.
Corren en pistas de tierra denominadas canódromos, que tienen una distancia no menor a los 150 metros.
Por lo general la jornada comienza antes del mediodía y se extiende hasta que la luz natural se apague, ya que competidores abundan, aunque mucho influye el clima.
Incluso, se hacen apuestas no oficiales, es decir, entre los mismos participantes. Los montos pueden variar desde unos tímidos 10 dólares hasta 200 dólares o 500 dólares, aunque se sabe de algunos que sin dudar demasiado llegan a desembolsar hasta 1500 dólares por carrera.
Eufóricos, los apostantes una vez que su perro elegido gana la carrera, se abrazan a ellos y se hacen una fotografía para tenerla de recuerdo.


