Una estudiante de la Universidad de Harper Adams, en EEUU, ha estado estudiando los medios mediante los cuales se podría hacer seguimiento de los efectos del tabaco en perros y su relación con la anestesia.
Para ello, se seleccionan perros que van a ser operados, y se somete a los dueños a un pequeño cuestionario sobre sus hábitos con el tabaco. De este modo, mediante lecturas de SPO2 y ETCO2 se determinan las diferencias existentes entre aquellos perros expuestos al humo del tabaco y aquellos que no lo están.
SPO2 es la medición que indica los niveles de oxígenos en la hemoglobina y ETCO2 la concentración de CO2 que expiramos.
El estudio está todavía en curso pero ya se hay indicios suficientes como para concluir los efectos nocivos del tabaco también en nuestras mascotas, y las diferentes mascotas afectadas según hábitos sociales. Por ejemplo: se ven más afectadas aquellas razas pequeñas que pasan más tiempo en los brazos de sus dueños, que aquellas más grandes.


