
Luke Robinson, ha comenzado una marcha de unos 3000 km de recorrido junto a sus dos perros, Murphy y Hudson desde Austin (Tejas) hasta Boston.
Todo comenzó en 2008, cuando Robinson vendió su camión y se embarcó en una marcha que le llevaría a cruzar EEUU. El motivo, la muerte de su perro Malcom, un Mastín del Pirineo.
Malcom, murió de cáncer de huesos en 2006. Según palabras del propio Robinson, nunca había estado tan unido a ningún perro, y le resultó muy duro superar su pérdida. Ahora, mediante esta marcha, pretende reclamar atención hacía el cáncer canino.
No pretende que sea una carrera, sino un viaje tranquilo en el que pueda dedicar tiempo a hablar con la gente y explicarles la importancia de prevenir el cáncer en perros.
Lo mejor de este viaje es el apoyo que está recibiendo. Mucha gente le acoge en su casa a lo largo del camino, aunque generalmente duerme en hostales. Además, una conocida maraca de pienso ubicada en Los Ángeles le provee comida para sus mascotas.
El viaje está resultando ser todo un éxito, ya que ha generado mucha atención. Al final de su etapa, se planea que unas 100 personas de distintos estados se le hayan unido y que varias instituciones dedicadas a la investigación del cáncer en perros organicen una ceremonia de recibimiento para este intrépido grupo.


