
Un novedoso invento, el Park Spark, es capaz de reducir la suciedad de las calles y generar energía eléctrica. Este nuevo invento es un sistema que convierte las heces de perros en fuente de energía.
Tras un testeó con éxito en un parque de la ciudad norteamericana de Cambridge, el sistema procesa los excrementos de los perros con el objetivo de liberar metano y generar energía.
Su funcionamiento es sencillo. En primer lugar, se recolectan las heces con bolsas biodegradables y se introducen en el sistema, que recoge el metano y lo mantiene listo para alimentar lámparas u otros artefactos que funcionen con este gas.
Desde el punto de vista ecológico, el sistema es perfecto: fomenta el combate al desperdicio y estimula el ahorro de energía y el desarrollo sostenible. El único inconveniente -además de la gran resistencia por parte de la población que ocasionaría su adopción- es su alcance, puesto que sólo puede aplicarse a lámparas y sistemas de combustión de proporciones pequeñas.


