
Un reciente estudio ha revelado que un perro que muerde o gruñe sin razón no es esencialmente agresivo. Este tipo de perros puede sufrir depresión y tiene bajos niveles de serotonina.
Científicos de la Universidad de Zaragoza han llevado a cabo un estudio sobre 80 perros que habían mostrados signos de violencia hacía humanos. Las comparaciones de sus análisis de sangre con las de otros perros que no habían mostrado signos de agresividad muestran que los niveles de serotonina en estos perros son mucho más altos que en perros "normales".
Además, los perros tenían mayores niveles de cortisona, una hormona que el cuerpo secreta bajo altos niveles de estrés.
Ahora el reto es encontrar qué causa que se disparen los niveles de estas sustancias que están aparentemente ligadas a las agresiones caninas, la mayor causa de eutanasia en perros.
Un nuevo camino para entender a nuestros perros y salvar sus vidas.


