
Resultado: disparo en la cabeza. Causa: defender a un traficante de drogas de un arresto seguro. Una vez más, un Pit Bull herido por caer en malas manos.
Ocurría el jueves por la tarde, cuando los agentes de policía en EEUU acudían a casa de Albert Bell para proceder a su arresto.
Beel, está acusado de distribuir y fabricar cocaína, obstrucción a la justicia y resistencia a la policía. Durante el arresto, se confiscaron 1255 dólares, que se consideran resultado de sus actividades ilegales.
Cuando los agentes se aproximaban a la casa de Bell, su perro se abalanzó hacia uno de los agentes de narcóticos, mordiéndole el gemelo. El agente, disparó al perro en la cabeza. Las autoridades de Control animal acudieron al lugar y llevaron al perro a un hospital veterinario para su tratamiento.
Como cada vez que se dispara un arma de fuego en un arresto, esta vez el departamento de asuntos internos también hará una investigación.


