
Un Cocker llamado "Flint", en contra de la naturaleza de esta raza que en sus orígenes cazaba, ha hecho amistad con un pequeño gorrión que cayó de su nido y se estrelló en el jardín donde vive el perro.
El propietario del perro, Greg Larcombe, y sus cuatro hijos notaron que una increíble amistad había florecido en su jardín y están encantados de tener una nueva mascota para cuidar.
Así, las mallizas Rebeca y Annabel, de 13 años; Harry, de 11, y Sophie, de 8, alimentaron al gorrión hasta que estuvo lo suficientemente fuerte como para volver a volar. Siempre, con Flint pendiente de los cuidados de su mejor amigo.
Los antepasados de "Flint" nacieron en España y fueron criados en el Reino Unido, donde se les entrenó para la caza.


