Quiero un cachorro, pero solo para Navidades
Ya se acercan las navidades y muchas familias comprarán un cachorro a sus hijos. Algunas de ellas lo integrarán y lo cuidarán como si fuera parte de la familia. El cachorro crecerá junto a sus hijos enseñándoles valores que deberían ser básicos en cualquier sociedad: respeto y amor por los animales.
Por desgracia para todos nosotros, un porcentaje más o menos alto de estas adquisiciones terminará en tragedia: habrá familias que acojan un cachorro en casa y unos meses después lo abandone o permitirá que sus hijos lo maltraten sin darle unos cuidados básicos o ignorándole y dándole una vida penosa.
A este tipo de individuos indeseables va dirigido este artículo. Me gustaría que antes de acoger a un ser vivo en vuestras casas pensaseis dos veces en lo que vais a hacer y en el dolor que vais a causar a un pobre animal, que de no ser por vuestra intromisión quizá podría haber terminado sus días de un modo feliz con una familia más adecuada.
Por lo que a mí respecta, la vida de cualquier perro, la vida de cualquier animal vale tanto como la de un humano, y en ocasiones, el servicio prestado a la sociedad y el bien realizado por algunas mascotas es de un valor mucho más importante que el que prestarán algunas personas a lo largo de su vida.
Cuando adoptáis un perro tenéis a un ser inteligente y con sentimientos en vuestras manos capaz de:
Muchas personas no están capacitadas, o peor, no están interesadas en ayudar a otras personas de la manera en la que nos ayudan ellos.
Así, que cuando abandonas a un perro, estás abandonando a un ser que probablemente tenga mejores sentimientos de los que tendrás tú en tu vida y que será más útil a la sociedad seguramente que tú, ya que podemos hacernos todos a la idea de qué clase de persona es una que comete tal vileza.
Cuando abandonas a un perro o a cualquier otro animal a una muerte segura, pierdes mi respeto y el de otros miles de personas que son mejores que tú, y haces que la sociedad en la que vivimos sea peor y que seamos conscientes de que las personas que nos rodean son peores.
Ojalá este artículo valga para que haya personas se lo piensen dos veces antes de abandonar a un ser vivo, o al menos, para que cuando cometan su cobardía, sepan que hay mucha gente que los desprecia por ello.