


Funcionalidad
El fila brasileiro es una de las razas más efectivas para la guardia de propiedades debido a su carácter bravo y desconfiado con los extraños. Realiza esta tarea con gran eficacia.
En determinadas zonas de su país de origen sigue desempeñando la función de perro que trabaja en la conducción y control del ganado vacuno. Se usa también para la caza mayor. Hoy es usado también, aunque no es la función más extendida, para la caza del jabalí.
Como perro de compañía resulta extremadamente afectuoso con la familia.
Carácter y temperamento
Animal muy fiel con sus dueños, al mismo tiempo se caracteriza por no gustarle las personas que no conoce, a las que muchas veces rechaza claramente. Es muy habitual que el fila brasileiro no permita ser tocado por extraños, aspecto que habrá de ser tenido en cuenta por sus propietarios para evitar incidentes desagradables.
A pesar de su tamaño son perros extraordinariamente ágiles (pueden saltar alturas insospechadas y son capaces de dar grandes giros yendo en carrera) y su carácter no es nada linfático. Los filas brasileiros permanecen todo el tiempo alerta y se lanzan corriendo veloces hacia cualquier lugar del terreno donde viven al percibir cualquier ruido o anomalía. Si tienen ocasión de compartir su vida con otros perros, pasarán un buen tiempo cada día dedicados a correr y jugar.
Son perros inteligentes y despiertos, y siempre pendientes de su familia. Muy obedientes, pasarán todo el tiempo posible buscando insistentemente la compañía y contacto de sus dueños.
Medidas del Fila Brasileño
Altura a la cruz: machos es de 65 a 75 cm y las hembras de 60 a 70 cm.
Peso: En la práctica el peso medio de un Fila Brasileño macho será entre 60 y 65 kg y el de un Fila Brasileño hembra entre 48 y 55 kg.
Actividad
El Fila Brasileño es un perro vital que necesita de ejercicio para mantener su buena condición física. No indicado para vivir en un apartamento, necesita de una casa con espacio y son recomendables los paseos y excursiones a espacios naturales de los que el fila disfruta mucho.
Salud y cuidados
El fila brasileiro es un perro muy rústico y que apenas presenta dolencias específicas de esta raza. Soportan muy bien las temperaturas extremas, por lo que son especialmente indicados en lugares de clima caluroso al no presentar ningún problema de tipo respiratorio ni de piel.
De gran importancia es exigir controles de displasia de los reproductores pues el fila, al igual que todas las razas de perros molosoides, puede padecer de displasia de cadera y codo.
Otro problema de las razas de gran tamaño son las torsiones de estómago. Para prevenirlas es conveniente dar al perro de comer pequeñas cantidades repartidas en varias tomas a lo largo del día. Igualmente controlaremos que el perro no ingiera grandes cantidades de agua después de las comidas o tras hacer ejercicio, que nunca se deberá realizar hasta pasado un buen tiempo después de la última comida.
Otro aspecto interesante es acostumbrar al perro desde joven a descansar sobre una cama blanda y bien aislada del suelo para prevenir dolencias de tipo artrítico o reumatoide y los callos de las articulaciones que tanto afectan a la estética.
Esperanza de vida
Entre 10 y 14 años.
Aspectos peculiares de la raza
No es un perro para cualquier persona. Necesita de un dueño firme que le sepa inculcar disciplina y a quien el perro considere su líder en todo momento.
Especialmente los machos pueden presentar problemas a la hora de convivir con otros machos de razas de tamaño grande. Es conveniente si se quieren tener con otros perros, acostumbrarlos a convivir desde pequeños y tener especial cuidado cuando haya alguna hembra en celo, pues ahí pueden sobrevenir peleas.
Son extremadamente devotos y sensibles con su dueño. Si son reprimidos con mucha dureza se pueden entristecer y entonces buscan insistentemente el ser “perdonados” mediante halagos a su dueño.
A la hora del ejercicio físico, son perros muy resistentes, soportando con facilidad las grandes caminatas sin decaer y capaces de pasarse horas jugando con sus dueños o con otros congéneres.
Historia
En los principios del siglo XVI, comenzaron a llegar a las costas de Brasil los primeros emigrantes portugueses, a los que siguieron otros procedentes de diferentes países. El hecho de que en América no se dispusiese de razas de perros autóctonas, hizo que todos los colonizadores llegaran allí acompañados de perros de las razas que ya existían en el viejo continente, para ayudarles en las distintas labores que desempeñaban en Europa: pastoreo, caza, etc. En el caso de América, tuvieron una importante presencia los perros de presa, dedicados a funciones de guarda y como perros guerreros, que acompañaban a los soldados en sus expediciones de colonización y en sus luchas contra los pobladores de aquellas tierras. Con el paso del tiempo, se hizo necesario en Brasil un perro grande, fuerte y poderoso, que pudiera cumplir las misiones de controlar y agarrar al ganado vacuno y también que pudiese enfrentarse con eficacia a los jaguares, que cada vez merodeaban más cerca de los asentamientos humanos atraídos por la presa fácil y jugosa que suponía el ganado doméstico. Para luchar contra este animal una de las principales herramientas es la piel muy gruesa y suelta, que protege al perro contra el ataque del jaguar que se efectúa con las garras y se dirige hacia la nuca del perro; la piel suelta y gruesa, hace que las garras del felino resbalen y, aunque causen importantes heridas, permitan al pero salir con vida.
En el siglo XVIII, las condiciones económicas creadas por el desarrollo del país hacen que se necesite una mano de obra más numerosa y resistente, por lo que comienza la importación de esclavos negros procedentes de África. Para controlar a estos esclavos que frecuentemente intentaban escapar de las plantaciones se necesitaba un perro de temple firme y de buen olfato, para localizar y retener a los que intentaban huir.
Todas estas influencias, y las distintas aportaciones de cada raza que se utilizaba para cada una de las funciones que hemos detallado, generaron con el paso de los siglos un tipo de perro de buen tamaño, fuerte, resistente, de buen olfato, piel gruesa y suelta y bravo temperamento que originó la raza que hoy conocemos como fila brasileiro.
En la primera mitad del siglo XX, el Fila se mantuvo y siguió fijando su características principalmente en el estado de Minas Gerais; donde en las fazendas del interior desarrollaba las labores de boiadeiro (trabajando con el ganado vacuno), onceiro (dando caza a los jaguares que aún eran numerosos) y como guardián y protector de las personas y propiedades, bien en las fazendas donde trabajaba con otras funciones, bien acompañando a sus dueños en los peligrosos viajes que se veían obligados a hacer por las grandes distancias que separaban unas poblaciones de otras.
De estas fazendas de Minas Gerais se obtuvieron los primeros ejemplares que pasaron en 1946, con la creación y reconocimiento del estándar de la raza, a formar parte de la cinofilia oficial.
Información y fotos cedidas por el criadero de afijo El Siledín.

