


Funcionalidad
El dogo alemán es un perro de compañía y de guarda, siempre vinculado a convivir con sus dueños, por lo que su doble función de fiel compañero y de buen defensor de los suyos lo convierten en una raza ideal para todo tipo de unidades familiares.
Carácter y temperamento
Es un perro equilibrado, tranquilo y obediente, desconfiado con los extraños, seguro de sí mismo y consciente de su fortaleza con el resto de congéneres, por lo que no suele generar problemas de convivencia con ellos. Es muy dependiente de sus amos, de los cuales necesita cariño y atención para poder desarrollar plenamente su maravilloso carácter. Fiel y noble sin límites, y muy paciente con los niños.
Medidas del Dogo Alemán
El estándar fija una altura mínima de 80 cms para los machos y 72 cms para las hembras, siendo deseable que estos límites sean superados. El peso puede variar entre los 60 y los 90 kg, dependiendo de la envergadura del ejemplar.
Actividad del Dogo Alemán
Es un perro tranquilo, al que le gusta estar cerca de los suyos, y por ello es capaz de vivir en un apartamento y viajar en un utilitario, adaptándose perfectamente a todo tipo de situaciones y de formas de vida. Le gusta ejercitarse y dar buenos paseos, pero siempre con un ojo puesto en sus dueños, a los que ama sin reservas.
Salud y cuidados
Necesitan una alimentación adecuada en cada momento de sus vidas, sobre todo en la etapa de crecimiento, en la que son más sensibles a posibles déficits o excesos que pueden alterar su normal desarrollo óseo y muscular. Suelen padecer de torsiones de estómago, por lo que conviene dividirles la ingesta diaria en varias tomas y adecuarla a su actividad y temperamento.
Esperanza de vida
Entre 8 y 10 años
Aspectos peculiares de la raza
Son conscientes de su tamaño y por ello bastante cuidadosos en el hogar, donde no suelen romper nada. Necesitan una cama cómoda para poder evitar las callosidades y rozaduras, y les gusta echarse tranquilamente cerca de sus dueños, a los que siempre tienen controlados. Su aspecto grandullón y bonachón a menudo les da una imagen de perros bobos, pero nada más lejos de la realidad, son muy inteligentes, y tienen esa gran cualidad del "saber estar", adaptándose a cada momento y situación.
Historia
Es fascinante ver que este gran perro siempre ha estado junto al hombre a lo largo de los siglos, desempeñando esas funciones de guardián, defensor o simple compañero que todavía hoy lo caracterizan, pero también la función, muy importante en los pasados siglos, de cazador.
Ya en estampas y grabados de la época medieval hallamos reproducciones de perros que, sin duda, son dogos alemanes. Volviendo a tiempos aún más antiguos encontramos efigies de perros similares al dogo en las tumbas de los faraones, en los bajorrelieves asirios en escenas de caza mayor; los antiguos romanos, además del moloso utilizado en los combates, tenían otros perros, igual de grandes pero más ágiles: probablemente les debemos a ellos su difusión en todo el territorio europeo, incluida Britania.
Según varios autores, el dogo surgió de la unión del moloso, macizo y tosco, con el rápido galgo, a fin de obtener un perro fuerte y al mismo tiempo ágil, para emplearlo en la caza mayor. Esta "leyenda" podría explicar la circunstancia de que en la Baja Edad Media encontramos dogos "de guerra" o "de cuerpo" y dogos de "cámara", que diferían no tanto en la morfología como en el carácter. Los primeros, ágiles y agresivos, eran lanzados con ferocidad en la batalla, armados de corazas previstas de largas lanzas agudas para destripar los caballos de los enemigos, o incluso antorchas encendidas; así pues, auténticas máquinas de guerra, en las que resulta difícil reconocer a nuestros actuales dogos.
En cambio, los dogos alemanes "de cámara" eran compañeros fieles que seguían a su amo en la caza (las descripciones y las representaciones de estas partidas de caza son similares a las efectuadas con los galgos), comían en su compañía y dormían en su habitación para proteger su sueño. Según la literatura anglosajona, ya en el siglo XIV en Britania se criaban dogos alemanes y se les adiestraba para la caza del oso; derivaban probablemente del mastiff, pero eran más elegantes y menos feroces; una de las variedades más famosas, conocida como lyme mastiff, era muy apreciada por la alta aristocracia inglesa, a través de la cual algunos ejemplares fueron llevados como regalo a las cortes de toda Europa.
En la segunda mitad del siglo XIX se acuñó definitivamente el nombre de deutsche dogge (es decir, perro alemán), mientras que se convertía en "raza nacional" y se establecía criar con único nombre a todos estos perros que poco diferían entre sí, a no ser por el color del manto. Por ello, es imposible determinar el exacto lugar de origen de esta raza o la variedad de perros que han contribuido a su formación, pero sin duda debemos agradecerle a Alemania el haber plasmado y refinado sus formas.
Información cedida por el Club Español del Dogo Alemán
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